Laurita cree que algunas de las mejores conversaciones suceden alrededor de una mesa llena de barro. Su objetivo es que cada clase sea un espacio para desconectar, crear y descubrir que la cerámica puede ser mucho más sencilla y divertida de lo que parece. Entre cafés, risas y mucha arcilla, acompaña a nuestros alumnos a transformar una idea en una pieza única.